Por la senda de Rafa Nadal

Jaume Munar (Santanyí, 1997) es uno de los mejores tenistas españoles de la nueva generación. El actual número 86 del mundo aprovecha unos días de vacaciones para jugar al golf, caminar por la montaña y compartir tiempo con familiares y amigos. Sin perder de vista el objetivo de mejorar año tras año para convertirse en un gran campeón.

Quiso ser médico, pero ya no, porque el deporte lo absorbe a tiempo completo. De todos modos la historia podría haber sido muy diferente si aquel verano de hace ya unos cuantos años alguien no se hubiera dado de baja a última hora en la escuela de tenis de Ses Puntetes, en Santanyí, para que el pequeño Jaume, en lista de espera, ocupara su lugar. A la hora de escribir este reportaje Munar ocupa el puesto número 86 del ránking ATP, la clasificación de los mejores tenistas del mundo que encabeza otro mallorquín: Rafael Nadal.


Cuando surge el nombre de Rafael Nadal en la conversación, el rostro de Jaume Munar refleja una admiración sincera y profunda por el mejor deportista español de todos los tiempos, ganador de 19 Grand Slams hasta la fecha. “A Rafa lo conocí a los 15 años y he de decir que siempre me ha ayudado muchísimo. Ver la clase de persona que es después de todo lo que ha conseguido demuestra su categoría de campeón y ser humano. Cuando empecé a jugar en el circuito ATP él me explicó un poquito con qué me iba a encontrar, así que las cosas no me cogieron tan por sorpresa. Este año he jugado muchos torneos de ATP y en casi todos he llegado a cuartos de final”. 

Cuando no está volando de una parte a otra del mundo, luchando por conquistar su primer torneo profesional, Munar entrena habitualmente en la Rafa Nadal Academy, en Manacor. Y luego regresa a Santanyí, su hogar, donde le esperan su familia y sus amigos. El lugar donde nació y en el que es feliz viviendo.


La historia de amor entre Jaume Munar y el tenis no fue un flechazo a primera vista. Al principio, como a muchos niños de su edad, lo que le gustaba era jugar al fútbol. El tenis vino después, para llenar el tiempo libre. “La Asociación Deportiva Ses Puntetes fue mi primer club. En el lugar donde antes había pistas de tenis ahora hay dos campos de fútbol. Cuando los construyeron me tuve que marchar a entrenar a Palma. Y de Palma, a Barcelona, donde pasé unos años en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) hasta que regresé a Mallorca”. 

El triunfo que le puso en boca del circuito y bajo la pluma de los medios de comunicación nacionales fue el que logró ante David Ferrer —un icono del tenis español y ganador de la Copa Davis— en la primera ronda de Roland Garros 2018, en la que sería su primera victoria en un Grand Slam.


Munar cierra 2019 habiendo competido durante 34 semanas, cuando lo habitual en un jugador ATP es hacerlo entre 25 y 30. “El último semestre ha sido muy duro, ahora sé que es necesario respetar los tiempos de descanso para no terminar saturado en el aspecto físico y mental”, reconoce, a la vez que señala a la Rafa Nadal Academy y a sus dos entrenadores, Tomeu Salvà y Pedro Clar, como responsables de su evolución en las pistas. 

“Todas las experiencias forman parte del camino, y soy quien soy gracias a los buenos y a los malos momentos. Cada época tiene su parte más o menos positiva. Por fortuna todavía tengo que mejorar en casi todo y aprender muchas cosas más allá de lo tenístico, regular la ansiedad, estar más tranquilo, sumar experiencia. Este año voy a añadir un psicólogo a mi equipo. Sé que conforme vaya creciendo y madurando todo será más fácil”.


Durante estos días de vacaciones Munar dejará la raqueta a un lado. Planea jugar al golf, caminar por la montaña y salir a pescar, además de compartir el tiempo que le falta durante el año con la familia y los amigos. 

“Soy un jugador agresivo, aunque muchas veces no logro sacar todo mi potencial. Mi mejor golpe es el servicio. En pista rápida me cuesta más la derecha y en tierra el revés. No trabajo un golpe específico. Mejoro conforme pasa el tiempo. Al final, el tenis es un deporte de repetición: cuanto más practicas, mejor te sale. No tiene más secreto”.

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