Pau Aulí

“Saber qué quieres contar es fundamental”

Artista, diseñador, figurinista y director de arte, entre otras facetas creativas. Pau Aulí (Esporles, 1992) rememora los acontecimientos de su infancia que forjaron su presente, y aborda el papel del artista en los extraños momentos actuales.

Fotografía: Quirze Arenas
Fotografía: Laia Rafols
Fotografía: Alex Marcús
Fotografía: Alex Marcús
Fotografía: Alex Marcús
Fotografía: Alex Marcús
Fotografía: Alex Marcús

¿Qué recuerdos guarda de su infancia? Recuerdo que odiaba el mar y hacer deporte. Y también que comía muy bien.


Aquellos primeros años en Esporles, ¿de qué manera marcaron su faceta creativa? De pequeño me fascinaban las historias que me contaban mis abuelas sobre la Guerra Civil, y el posterior contrabando. Alucinaba con el hecho de que todo aquello hubiera sucedido en casas donde seguían viviendo las familias. Con la frivolidad e inconsciencia de un niño de 8 años, decía a mis abuelas cuánto me hubiera gustado vivir aquellos hechos históricos, llevar aquellos trajes de lana y las camisas de lino que se usaban entonces, ser parte del concepto mágico y heroico de la resistencia y de la lucha... Evidentemente, a esa edad no tenía en cuenta muchos otros aspectos relacionados con aquellos años.


¿Cuándo se sintió verdaderamente atraído por la moda y el arte? Un familiar me contaba el otro día que, con 4 años, ya le decía cómo tenía que vestirse, lo que tenía que ponerse, y si no lo hacía, yo me ponía a llorar. Esta mujer hacía esfuerzos por complacerme, pero al parecer mis propuestas eran de todo menos discretas.


¿Quiénes fueron al principio sus referentes, y quiénes lo son hoy? John Galliano trabajando para Dior fue una de mis primeras influencias. También los clásicos como Poiret, Schiaparelli o Velázquez. Últimamente me inspira gente con estilos de vida curiosos o que chocan frontalmente con mis principios, casos de Paz de la Huerta, Cayetana Álvarez de Toledo o José Luis Manzano, pero que al final me llevan a territorios y reflexiones interesantes. Lo que más valoro del teatro y el cine es que cada proyecto se enmarca en un contexto diferente. Por ejemplo, ahora estoy investigando la vestimenta de la Marina Francesa de 1800, y la gimnasia rítmica de la URSS, lo cual me permite aprender constantemente y absorber referentes históricos y estéticos.


¿Qué método sigue a la hora de abordar un nuevo proyecto? Saber qué quieres contar es fundamental. Durante el proceso las cosas cambian, y dejar espacio a la experimentación también es importante. Creo que tanto lo escénico como lo audiovisual tienen una labor crítica, política y social que no pueden ignorarse.

¿Qué define a un artista, según usted? En mi entorno más cercano la palabra artista o directora de cine causan respeto o pudor, y eso es porque se le ha dado un uso grandilocuente a estos términos. Artista es una persona que comunica y que trabaja la estética. Lo más interesante es relativizar la figura del artista en nuestra sociedad. Solo así lo artístico será democrático y, en consecuencia, tendrá un valor y un sentido.


¿Cómo ha vivido estos meses confinado? He pasado estos meses en Madrid muy bien acompañado. En mi caso, un mes antes de empezar el confinamiento había terminado mis estudios, y parar me ha servido para replantearme ciertos aspectos. También he aprovechado para retomar planes pendientes: ver la filmografía entera de Haneke y de Hitchcock, hacer puzzles, ver La muerte os sienta tan bien y todos los vídeos de Manuela Trasobares que hay en YouTube.


¿Cómo observa la situación de la humanidad durante y tras esta situación que estamos viviendo? Me cuesta tener perspectiva sobre lo que ocurre en el mundo. Lo que sí tengo claro es que me asusta el auge de la ultraderecha y las políticas que han aplicado durante esta crisis países como Estados Unidos o Brasil. Esta ha sido una pandemia clasista y machista, muy cruel con ciertas capas de la sociedad.


A su juicio, ¿Cuál es el papel del arte en situaciones como esta? Me preocupa cómo se siguen recortando los presupuestos en cultura, cuando durante el confinamiento han sido el cine, la música, la lectura o la gastronomía quienes mejor nos han acompañado. También me sorprende el estatus de mantenidos que hemos adquirido los artistas, teniendo en cuenta que la Iglesia, los hoteles, la televisión o el sector del automóvil, por citar algunos ejemplos, reciben ayudas equiparables en ciertos aspectos.


¿En qué proyectos trabaja en estos momentos? Estamos preparando mi primer largometraje con un director que es un referente para mí. También como figurinista estoy trabajando con Vero Cendoya, Joan Fullana y Antes Collado preparando montajes para otoño. Y con Pere Antoni Sastre estamos con 10 personatges per una pel·lícula que mai se fará, un proyecto para el Casal Solleric que aborda la experiencia cinematográfica desde otra perspectiva, y que nos hace muy felices.

Fotografía: Quirze Arenas
Fotografía: Laia Rafols
Fotografía: Alex Marcús
Fotografía: Alex Marcús
Fotografía: Alex Marcús
Fotografía: Alex Marcús
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