Manuel Vilas

“Todo aquello que amamos y perdimos, que amamos muchísimo, que amamos sin saber que un día nos sería hurtado, todo aquello que, tras su pérdida, no pudo destruirnos, y bien que insistió con fuerzas sobrenaturales y buscó nuestra ruina con crueldad y empeño, acaba, tarde o temprano, convertido en alegría”. Así empieza la enorme novela de Manuel Vilas, Alegría. El escritor atiende a IN PALMA en Madrid.

Le cito algunas frases tomadas de su libro. “La vida de un padre y la vida de un hijo están llenas de desconocimiento que solo el amor puede convertir en la odisea más hermosa”. Ser hijo, o padre o madre, es un misterio. Como hijo nunca conoces la vida de tu padre o de tu madre, y esa parte de desconocimiento se la llevan ellos cuando mueren. Y te dejan a ti con un enorme interrogante, como una asignatura pendiente que no sabes nunca cómo resolver. Y, a la vez, tú devuelves esa interrogante a tus hijos, porque no te van a conocer nunca como mujer o como hombre. Es una exigencia social que tus hijos no conozcan tus miedos, tus debilidades, tus frustraciones, tus pensamientos más terribles de hombre o de mujer.


“La muerte no es mala, la hemos hecho mala nosotros”. La hemos culpabilizado, convertido en algo maldito y fuera de lo social. La muerte es un misterio. A mí no me da miedo la muerte, sino el deterioro, y dejar temas pendientes a las personas que quiero. Me da miedo cómo mi muerte va a impactar a los demás. Me gustaría desaparecer haciendo el menor daño posible, sin que tuviera que ir gente a mi entierro, eso sería maravilloso.


“Porque la vida continúa siempre, parece a veces un pozo oscuro, pasa el tiempo y sale el sol otra vez”. Todo el que cae en un abismo, por las circunstancias que sean, una pérdida, una mala situación económica, un divorcio, una muerte, siente que el mundo se le acaba. Y no, realmente se renace al año, o a los dos años, depende de cada persona. Esta es una de las experiencias más enigmáticas, grandes y maravillosas de la vida, cómo se las apaña para seguir adelante.


“Sueño que tras mi muerte volveré a ver a mi padre”. ¿Cree que hay vida después de la muerte? Es un pensamiento mágico. Yo no soy religioso en el sentido de practicar una religión, pero la poesía y el corazón te llevan a pensar que volverás a ver a las personas que una vez fueron tan importantes para ti. Es un sentimiento bonito, que calma.   


“Todo lo entendemos tarde”. Me lo aplico a mí mismo, siempre me ha costado aprender las cosas, las lecciones de la vida. Yo creía que a los 40 años comprendería la vida, pero no, es más tarde. Hay mucha gente con 50, 60 o 70 años que dice que está mejor ahora que antes, es algo que oigo con frecuencia. 


Muchos hijos compartimos lo que escribe en el libro: “solo buscaba que mi padre se sintiera orgulloso”. Se busca darle la felicidad al padre para que su sacrificio y su esfuerzo de alguna manera tengan sentido, sobretodo en esa generación de españoles donde el sacrificio era trabajar mucho para que mi hijo pudiera vivir mejor. El nexo entre padre e hijo es muy misterioso, hay mucha poesía en él.


¿Cuál es la fórmula mágica para vivir la vida con alegría? No la sé, cada uno tiene que construir la suya propia, es una construcción que requiere esfuerzo, no se te regala, es una construcción que uno tiene que hacer a través de los malos momentos.


¿Qué es lo que un hombre no debería hacer nunca, a pesar de todo? Negar la vida, jamás. Negar la felicidad. Y, sobre todo, intentar no hacer daño a nadie. 


Si pudiera, ¿cambiaría alguna cosa de tu vida? Sí, cambiaría las cosas que hicieron daño a otros, intentaría repensarlas y actuar de otra manera, cosas que no hice a propósito pero que, con la madurez que da el tiempo, comprendo que podría haber hecho mejor.


¿Existen las malas personas, se ha encontrado con alguna? Si, la maldad existe, yo la he visto. Es más, hay mucha gente mala que no sabe que lo es, que no tiene conciencia de la maldad. La maldad es un abismo horrible porque es real, me parece uno de los grandes enigmas de la condición humana.


¿Dónde quedará todo el amor, toda la alegría y toda la tristeza cuando ya no estemos aquí? En el aire. Como decía Quevedo, “polvo serán, más polvo enamorado”.


Después de haber escrito un libro como este, ¿qué más se puede contar? Un escritor, si no escribe, es como un labrador que no ara los campos. Yo necesito seguir escribiendo porque es mi manera de estar vivo. Necesito abrir la pantalla de mi ordenador como la señora que necesita abrir su tienda.


Alegría ha sido finalista del Premio Planeta. ¿Cómo se gestiona el éxito? No creo en el éxito. El verdadero éxito es que alguien te quiera y te espere en alguna parte. Lo demás son convenciones sociales.

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