Tòfol Castanyer

Retos en la cumbre

“Estar sentado viendo la vida pasar no va conmigo”. Y que lo diga. El pasado verano, sin ir más lejos, Tòfol Castanyer (Sóller, 1972) se tiró 30 horas para subir a 54 cimas de 1.000 metros de altura por la Serra de Tramuntana. El último reto del Campeón del Mundo de Ultra Trail en 2010.

“Me levanto a las 06.40 h. cada día para poder entrenar a las 07.30 h. Luego preparo el desayuno a mis hijos. Me marcho a trabajar hasta las 14.00 h. y otra vez a entrenar. No quiero estar quieto. Algún día pararé, pero sigo compitiendo muy bien, este año he ganado en Azores y he quedado tercero en Gran Canaria. Mi vida es como las Ultras en las que compito: momentos de bajón, momentos buenos y momentos de aprendizaje”, cuenta Tòfol Castanyer, hijo de Sóller, “el lugar perfecto para entrenar y pensar con total tranquilidad”.


A los cinco años Tòfol empezó a hacer excursiones con sus tíos por la Serra de Tramuntana. Los considera sus primeros entrenadores y quienes le inculcaron el amor por la montaña. “Todos los niños deberían pisar la Serra, conocerla y sentirla, no aprender solamente la teoría a través de un libro”. Así lo hizo con su hijo Toni, la semana en que cumplió diez años. “Le dije, Toni, tenemos que hacer el Puig Major y el Puig des Migdia. Era un día con un mal tiempo de narices, hacía niebla y viento y no pudo disfrutar de las vistas. Pero estoy seguro de que recordará esa experiencia toda su vida”.


Al principio, Tòfol, inspirado por un primo suyo, lo intentó con el ciclismo, “pero casi no llegaba a los pedales, así que me aconsejaron que lo intentara con el atletismo”. El cambio le fascinó y desde entonces ya no pensó en otra cosa que no fuera entrenar por las montañas de la Serra de Tramuntana, “el asfalto me aburre, es muy monótono”, dice.

El segundo puesto alcanzado en la edición de 2014 de la Ultra Trail Mont Blanc supuso un cambio en la vida de Tòfol. Incluso más que cuando se proclamó Campeón del Mundo en 2010 en Malasia. “Salomon (marca internacional de zapatos de running) empezó a patrocinarme, me sentí valorado e importante. Es el mejor equipo que existe y el que tiene al mejor corredor del mundo, Kilian Jornet. Me ofrecieron ser profesional, pero lo rechacé. Mi medio de mi vida no son las carreras, sino mis tiendas”.

El día que Tòfol nació, su padre abrió en Sóller Can Toni Reia, el negocio familiar. “Pasé mi infancia en la tienda. Cuando me puse al frente con 18 años fue por obligación, sentí una responsabilidad enorme y me lo tomé como una carrera de fondo. Hoy tenemos tres tiendas junto al mejor socio: mi hermano”.


Más allá de su negocio y de las carreras, Tòfol participa en proyectos solidarios realizando retos imposibles para cualquier otro mortal. Como en Passes per en Pau, cuando recorrió dos veces la Serra de Tramuntana, 190 kilómetros en alrededor de 30 horas. El objetivo era conseguir 15.000 euros para comprarle una silla a Pau, un chico de Sóller con la enfermedad de Duchenne, una distrofia muscular de la que murieron dos primos suyos cuando era pequeño. “Al final conseguimos recaudar 48.000 euros. Lo que vivimos todos los sollerenses aquellos días fue brutal. Ha sido lo más potente que he vivido y que viviré en mi vida”. El único tatuaje que Tòfol tiene en su piel rememora aquel reto.


El pasado verano, Salomon le propuso a Tòfol realizar algún proyecto personal que le hiciera ilusión. “Así que decidí subir 54 cimas de más de 1.000 metros de altitud por la Serra de Tramuntana. Recorrí 110 kilómetros en menos de 30 horas. La Serra es tan bonita, tan grande, hice cimas que no había hecho nunca”... “Mucha gente me pide [...]


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