Melchor Guardia

El cazador de instantes

Peluquero de profesión y fotógrafo por afición, a mediados de los años 50 Melchor Guardia (Barcelona, 1903) captó con su cámara Voigtländer la esencia de aquella Palma con su punto de inocencia todavía. Fotografías en las que el color asoma con timidez, sin alardes, en imágenes sencillas y bellas por sí mismas.

Hijo de emigrantes aragoneses, Guardia creció en Barcelona y desde muy joven empezó a trabajar como peluquero de señoras. La gran afición de Melchor, sin embargo, era el excursionismo, que siempre que podía practicaba junto a su grupo de amigos. A su pandilla entró un día un joven a quien le encantaba la fotografía, un entusiasmo que transmitió a Melchor y que lo acompañó ya para toda la vida.


A Mallorca llegó años después, para cumplir el servicio militar obligatorio. Tanto le gustó la isla que decidió quedarse y abrir su propia peluquería en la Plaza de Cort de Palma, en la que conoció a la que pronto sería su esposa, Sebastiana Servera.


Precisamente Melchor empezó tomando fotografías de su mujer y del pueblo de esta, Son Servera. La afición se fue convirtiendo paso a paso en pasión ya entrada la década de los 50, cuando decidió adquirir su flamante cámara Voigtländer. Con ella retrató amaneceres, contraluces, reflejos de las aceras mojadas, la vida cotidiana de su barrio, los oficios de su alrededor, a niños jugando en la calle...


Cuenta su hijo José Miguel que a Melchor Guardia no le [...]


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