Mallorca

La verdad busca la belleza

Diez años pueden ser muchos o pocos, según se mire. Imagino que tiene que ver con las cosas que hayas hecho a su paso: con los libros que hayas leído, con las personas que hayas amado, con las veces que te hayas levantado después de cada caída para seguir caminando sin echar la vista atrás.


En el caso de IN PALMA me siento bastante orgulloso de lo realizado en estos 10 años. Sobre todo en los últimos tiempos pienso en qué es lo que hace que la revista haya gozado, en los buenos momentos y en los no tan buenos, de una confianza tan sólida por parte de lectores y anunciantes. Y he llegado a la conclusión de que nuestro éxito (sea lo que sea lo que signifique la palabra éxito) se asienta en tres pilares que nunca hemos traicionado.


El primer pilar es la verdad. La verdad con la que hemos escrito todas y cada una de las millones de palabras durante esta década. La verdad con la que hemos diseñado cada página, elegido cada fotografía. La verdad con la que hemos explicado a cada potencial cliente qué podíamos hacer nosotros por él si decidía anunciar su empresa o producto en nuestras páginas.


El segundo pilar es el amor. El amor por lo que hacemos, el amor que impregna cada una de las cuarenta y una ediciones de IN PALMA aparecidas hasta la fecha. Yo estoy seguro que, por alguna razón, el lector no tiene ahora la sensación de tener una revista más entre sus manos, sino un objeto concebido con amor para hacerle pasar un momento agradable mientras disfruta de su lectura.


El tercer pilar es la belleza. Ningún proyecto verdaderamente creativo puede estar exento de belleza. La verdad busca la belleza. Sin belleza es imposible la verdad y, sin verdad, no es posible la belleza. No quiero terminar sin acordarme de la primera persona que confió en nuestro proyecto cuando éste ni siquiera tenía un nombre: gracias, Marilén, estés donde estés. Nunca te olvido.


Y gracias de corazón a todas las personas que han creído en nosotros y nos han seguido durante todo este tiempo. Últimamente, también, tengo la profunda y hermosa sensación de que todo esto sólo acaba de empezar.

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