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Tu guía de Mallorca

Martes, 11 de Diciembre de 2018

Una parte importante de la historia de Europa en los últimos 2.000 años, y del afán por hacerse con el control del Mar Mediterráneo, pasa por Mallorca y por las Islas Baleares, en el centro geográfico de una de las zonas más prósperas cultural y comercialmente de todo el planeta.

El centro del Mediterráneo

Los primeros signos de presencia humana en Mallorca datan del año 7.000 aC, si bien los primeros periodos sobre los que poseemos más información son el pretalayótico (2.000 aC – 1.300 aC), y sobre todo el talayótico (1.300 aC – 500 aC), en el que grupos de habitantes empiezan a convivir juntos en núcleos protegidos por grandes murallas.

Desde entonces, la relación de los pobladores de la isla con otras civilizaciones se estrecha en cuanto a lazos comerciales y culturales se refiere. En especial con las colonias fenicias, tras la expansión continental de Cartago hacia el año 500 aC. Antes del final de aquel milenio, el militar romano Quintus Caecilius Metellus inicia la conquista de Mallorca y las Islas Baleares en el año 123 aC, venciendo con más dificultades de las previstas la valiente resistencia de los honderos mallorquines, todo un símbolo de la historia de esta tierra.

Tras el largo periodo de romanización de la isla, a partir del año 534 Mallorca pasó a formar parte del Imperio Bizantino liderado por Justiniano I, viviendo unos siglos de relativa independencia política y administrativa.

Hasta que en el año 903 Mallorca cae bajo la influencia islámica, y el archipiélago balear pasa a ser conocido como las Islas Orientales de Al-Andalus. Tras los primeros años de esplendor y riqueza, lentamente Mallorca caerá en una decadencia total, convertida en reino de taifas en plena desintegración del reinado de los califas.


1229: La conquista del Rey Jaime I

El año 1229 marca un antes y un después en la historia de Mallorca, con la conquista del Rey cristiano Jaime I, y el fin de la época musulmana. La isla cambia drásticamente de religión, de lengua, de sistema social y económico una vez integrada en la Corona de Aragón, sentando las bases de la Mallorca que seguimos conociendo a día de hoy.

Tras la muerte del Rey conquistador, su hijo el Rey Jaime II se distingue por plantar batalla a la Corona de Aragón, con el fin de lograr la independencia del Reino de Mallorca, que consigue en el año 1295. Comienza entonces un periodo de casi medio siglo de esplendor a todos los niveles, que coincide con la construcción de símbolos tan importantes como la Catedral, el Castillo de Bellver y el Palacio de la Almudaina, entre otros.

Todo termina el año 1343, con la invasión de Pedro IV el Ceremonioso y el retorno de Mallorca a la Corona de Aragón. El último Rey de Mallorca, Jaime III, morirá en la batalla de Llucmajor, tratando de defender sobre el terreno y espada en mano la independencia de su tierra.

El matrimonio de los Reyes Católicos Isabel y Fernando, que une las Coronas de Castilla y Aragón, hunde en una miseria cada vez más latente a los habitantes de la isla, dejados a su suerte por la parte castellana, mucho más poderosa e influyente que la aragonesa. Así, desde finales del siglo XV hasta finales del XVII, Mallorca vive una época de profunda crisis, con los payeses trabajando como jornaleros sin apenas derechos en las grandes fincas (las impresionantes possessions que aún hoy pueden admirarse)  de los nobles y de los ricos comerciantes.

Desde el siglo XVIII, con la desaparición definitiva de la denominación de Reino de Mallorca tras la Guerra de Sucesión (1701-1713), la isla ha sufrido siempre los vientos que llegaban desde la península, sin poder ni capacidad para resistirse a ellos, desde alzamientos y Repúblicas (1873-1874 y 1931-1939), hasta la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura franquista (1939-1975).


1960: Turismo y prosperidad

Tantas invasiones y saqueos, tantos cambios de corona, de cultura, de sistema a lo largo de la historia, han hecho que los mallorquines llevemos en nuestra genética un sentido innato para los negocios, para identificar de lejos tanto las amenazas como las oportunidades.

Fue de esta manera como, desde mediados del siglo XX, unos cuantos visionarios pusieron los cimientos que aún hoy sostienen la industria más fructífera que jamás haya conocido esta tierra: el turismo. Apellidos como Barceló, Escarrer, Riu o Fluxà, entre otros, siguen hoy en la cima de los grandes holdings turísticos a nivel mundial.

Tras décadas de denominado turismo de masas, con la entrada del nuevo milenio los principales actores de la vida política y empresarial de Mallorca trabajan para conseguir atraer un turismo cada vez de mayor calidad, que más allá de tomar el sol en la playa y beber cerveza, se interese por la cultura, la Naturaleza, la gastronomía, las tradiciones y la rica historia de esta tierra.